jueves, 11 de agosto de 2011

Ramadán y el agua

Estaba a punto de verme de nuevo en apuros. No sólo me bastaba con una casa en una última planta -donde el Sol golpea sin piedad- y sin aire acondicionado -una combinación terrible-, sino que, además, ¡se me estropea el agua!

Y esto en pleno verano.
Sin dudarlo, llamé a mi casera que, como de costumbre, me hizo una de las de oreja y rabo y carpetazo al asunto con un simple "habla con tu vecina y que te mande a alguien". Con mi "vecina" se refería a la entrañable Madame Zeinab, que está de vacaciones en Alemania, visitando a algunos familiares y puede que a algunos amigos.
Aún sabiendo esto, algo me dijo que aún conservaba el número de Hassan, el "manitas" del inmueble. Colgué, busqué en la agenda. Bingo.

No sé si lo que mejora es mi árabe o la solidaridad de Hassan, pero el caso es que nos entendimos bien y quedamos para que arreglara el problema.
"Como es Ramadán" o venía a las 11 de la mañana o a las 8 de la tarde.
Opté por la tarde.

Hassan vino a casa, abrió grifos, apagó y encendió interruptores, cerró grifos, los abrió de nuevo y los volvió a cerrar. Bajó a echar un vistazo al motor mientras me daba orden de abrir y cerrar a su señal. Así, hasta un par de veces.

Problema no hay por ningún sitio. Toquetea el motor, pero todo parece funcionar.
Le avisé, siendo previsor, que el problema es puntual. A veces no hay agua, a veces, sí.

Entonces, con su buen árabe calmado y lleno de gestos "para que extranjero entender Hassan" me dice que es Ramadán (por si no lo había notado) y que la demanda de agua varía en las horas del día. En realidad se hace un pequeño lío cuando le digo que por la mañana no hay presión e inicia una explicación donde combina conceptos como "demanda", "abastecimiento", "presión", "cocina", "iftar", "ocaso", "compañía estatal de agua" y otros del género que le quedó la mar de bonito y profesional si no fuera por mi sencilla pregunta: "Pero, si por la mañana nadie bebe ni hay demanda salvo la mía, ¿por qué no tengo agua a esa hora?".

Se reiteró en su explicación, que bien valió las 50 libras que le pagué, más bien por el intensivo de árabe que por la explicación en sí misma, cargada de significado y carente de sentido desde mi punto de vista.
Aquí os dejo una foto de mi grifo:




Pasada la historia y tras comprobar que, justo cuando se va a extinguir el hilo de agua, siempre vuelve con fuerza, aproveché anoche para dar una vuelta a eso de las 21, por Zamalek. Aun siendo una zona de extranjeros, se notaba el ambiente de Ramadán. Es como una Navidad de un mes.
Aprendí que no existen ukeleles en Egipto y me sorprendió toda la vida que hay por la noche. Todas las tiendas abiertas, los niños por la calle (alguno terminará el mes con alguna amputación en las manos por culpa de los petarditos -me parezco a mi abuelo, lo sé, pero es verdad-. Vidilla, vidilla. Todo muy auténtico y respetando las tradiciones.
También me moló ver toda la gente que toma el vaso de leche con un dátil para romper el ayuno, al igual que hacía el profeta Mahoma.

Dentro de nada me veo dentro de una galabeya, dando paseos por ahí.

Hoy tengo propuesto ir al Hussein, o más conocido como Khan el Khalili (el mercadillo). Llevo la cámara de fotos. A ver qué me encuentro.
Isa, ya verás las fotos.

Ondo segi, aio.

martes, 9 de agosto de 2011

Ramadán, 1432

Queridos descendientes del primate,
Hoy es 9 de Agosto de 2011, o, lo que es lo mismo para algunos, 9 de Ramadán de 1432.
El chiste es fácil: dentro de 60 años, Colón descubrirá las "indias". Ja, ja. Qué original soy.

A diferencia del año pasado, puedo decir que, al saber de lo que va todo esto, el Ramadán de este año es diferente.
Las particularidades son pocas, salvo que hay más horas de Sol que el anterior.
Las tiendas, cafés, restaurantes... tienen un horario "raro". Abren y cierran a lo largo del día. Algunos una vez, otros no abren, otros lo hacen hasta tres veces (no es broma). La mayoría de la gente vive de noche (sólo hay 8 horas de oscuridad).
En el trabajo se nota.
La mayoría de las empresas egipcias tienen el horario reducido. Suele ser de 10am a 15:30pm, pero, como siempre, nadie lo cumple a rajatabla. Llegan más tarde y salen más tarde.
No comen, no beben, no mantienen relaciones físicas (ni besarse con la parienta), no insultan ni maldicen. Son buenos. Requetebuenos.
Se pasan el día a caballo entre el desvelo y la modorra. Es complicado. Para que se me entienda claramente, tienen un "jet lag" del copón.

Me imagino que hasta los fundamentalistas radicales islamistas con turbante malos malosos de los atentados de Oslo estarán amodorrados. ¡Ah no! Que ese fue uno de derechas, religioso, fundamentalista, radical, europeo, rubio de ojos claros, que la prensa tachó de "loco" (para ahorrarse la retahíla, supongo). Disculpad. La fuerza de la costumbre.

En cuanto a mí, me propuse ayunar los días que me invitaran a un "Iftar" (el desayuno, a las 18:50) pero estamos a 9 de Agosto y llevo unos cinco o seis, y no, no he ayunado tanto ni de palo. Sólo un par de días (y uno de ellos con trampa, lo reconozco). Y eso que Anita me dijo que estaba -quote- "en las yantas".
Es cierto que he perdido algo de peso, pero me hacía algo de falta. Y fue antes de este mes, por motivos que no vienen al caso.

La sensación general es como la que describía hace un año: mucha sed, del hambre ni me entero, pero la sed... buf! Y la boca pastosa a final de la tarde. Terrible. Cansancio y somnolencia.

Tengo mis conversaciones sobre el verdadero sentido del ayuno y, con sinceridad, yo no se lo veo. A mí me suena a lo de la Navidad, que debería ser "todo el año, y no sólo el 25 de Diciembre". Pues algo así. La aproximación a la divinidad es una carrera de fondo, no hacer los deberes el último día.

Como anecdota os contaré que, al volver de España me traje "un poco de todo"; jamón, chorizo, lomo, etc... Mis desayunos "ramadanescos" constituyen el principal pecado de esta religión. Imaginemos ya el hecho de comer en horas solares y encima echarle huevos y hacerme una tostada con lo mejor del producto ibérico de mi país, café y zumo. Toma ya. Falta un carajillo para garantizarme una plaza de primera en el infierno. Cualquier día se me planta el espíritu del profeta a cantarme las cuarenta (o a pedirme "un poquito de jamón, habiby")

Por otro lado y como curiosidad os cuento que Patrizio (IT) y yo hicimos una apuesta con Zizo (EG): iremos a la playa y ayunaremos con él, a excepción del tabaco (para los fumadores). Estrechamos las manos y todo, así que parece seria la cosa. Los musulmanes llevan mal lo de ayunar en el mar. Los más freakies ni siquiera se bañan, por miedo a tragar agua salada accidentalmente. Haraaaam.

Este Ramadán se acaba el 30 de Agosto, que es fiesta. Así que tengo un puente curioso de unos 10 días (si me pongo).
¿Alguna sugerencia? ¿Voluntarios para algún viaje? Posibles: Surf en Marruecos, Etiopía, Surf en Kenya, Omán, Benelux, Jordania por tierra, pescar en el Mar Rojo.
Ya me decís.

Es también un periodo en el que los extranjeros nos juntamos más y es una oportunidad perfecta para conocer a mucha más gente (dentro de los pocos que quedamos -o esa es la sensación que da-). Ayer tuve mi primer intercambio "clases de piano por clases de francés" (al más puro estilo de "Banco de tiempo"). Y, contra todo pronóstico, Daniel se portó -casi no habló Español salvo cuando se lo pedí-.
Finalmente me he decidido recuperarlo un poco (por su utilidad) y espero hacer el intensivo del CFCC en Septiembre, a modo de inyección de adrenalina (para ponerme las pilas).
Necesito ocupar un poco el tiempo o me volveré loco.

Al llevar un tiempo, ya no sé qué es normal o característico de aquí, así que si os quedan dudas (como aquella de "¿Qué hace un musulmán con el ayuno si vive en el círculo polar?") me las ponéis que pregunto por aquí.

Sed buenos.
Ondo segi, aio.

sábado, 6 de agosto de 2011

Radiografía de un viaje

Es cierto que, a veces, tenemos la sensación de que las cosas pasan por pura casualidad. Correcto. Y también es cierto que notamos (normalmente un poco después) que si algunas de estas cosas no hubieran sucedido, otras tantas (que son consecuencia) tampoco.
Creo que, a pesar de esta confusa explicación, todos sabemos a lo que me refiero.
Mi viaje podría encajar como ejemplo de esto.

"Ahmed rueda mi maleta delante de mí, a la salida de la terminal. Es la 1 de la mañana en El Cairo y no hace ni siquiera "fresco". Estoy cansado. Al mismo tiempo pienso, mientras le miro, cómo podría escribir eso en el blog.
Es la madrugada del 31 de Julio al 1 de Agosto, el día que empieza Ramadán. Me imagino a Ahmed con su familia, sus hijos. Un pequeño ejercicio de imaginación y, por qué no, de nostalgia -no diría compasión ni mucho menos-.
He negociado 60 libras, ni una piastra más ni una menos. 60 o'clock.
A la altura de la avenida Salah Salem me dice que puedo fumar si quiero, que "aún quedan unas horas".
Comprendo todo.
He llegado a Egipto. De golpe, se me quita el "jet lag" cultural. De bruces, tomo conciencia y sonrío. Africa. El Cairo. Lo pienso así, sin más, y se me antoja romántico, como de otra época. Repaso mentalmente los momentos que me ha dado esta ciudad, los buenos y los no tan buenos.

11 horas antes, Juan conducía a su estilo, rápido y esquivando el tráfico, cambiando de carril continuamente, al tradicional frenético ritmo de su conversación. Como siempre, tranquilo. La amenaza de que cerrasen la facturación no le preocupaba. Había mirado por el móvil el estado del vuelo: Retrasado 45 minutos. Todo bajo control. Su conversación, como siempre interesante, divagaba sobre la vida, el futuro y los viajes. Esos tres clásicos. Varios planes cruzaron mi mente e hizo que recordara lo que iba a ser mi verano pero nunca llegó a ser.

El Cairo te pone al límite. Otra vez.

Los días en España son de película. Y es curioso cómo de diferente se ve todo cuando pasa el tiempo. Cada vez es más distinto. Hay que hacer más memoria.

Casi perdí el AVE que me llevó a Madrid. Cuando digo "casi" me refiero a que el revisor me esperó para cerrar la puerta. Esa bala de acero me llevó hasta el cumple de Yasmin (sacrificando la fieta de cumpleaños de mi padre), pero mereció la pena coincidir con ella y con Juan mientras compartíamos una shisha.

Los días gallegos, como siempre, maravillosos. Estoy convencido de que es la combinación de haber pasado poco tiempo allí (en general) y contar con buena gente y buena familia (como en el Sur)"

Y como este post no me está saliendo como quiero y lo tengo manido, lo dejo aquí.

Tan sólo un apunte más: anoche llegaron Iñigo y Nagore para pasar unos días el país.

Ondo segi, aio.

jueves, 14 de julio de 2011

La globalización

Hola, zagales y pirañas.
Voy a describir un "supuesto local" antes de irme de vacaciones, a ver si aclaro un par de cosas.

Estuve de viaje por el Sur de Egipto, entre algunos destinos, Aswan (que recomiendo). Allí conocí "al" Yehia, un nubio que bailó para la compañía de... Joaquín Cortés? El caso es que habla español casi mejor que yo.
A lo que voy. Dimos un paseo por su poblado. Me enseñó cocodrilos, los negocios locales y todo eso, pero me gustó un pañuelo que llevaba. Lo describo: de algodón blanco, largo, muy largo, rectangular, con diseños geométricos lineales en los extremos bordados en azul. Lo llevaba de la misma forma de una bufanda sin nudo, caída a ambos lados del cuello. No le pregunté de donde lo había sacado, ni siquiera hablamos del mismo.
Cuando llegué a la ciudad, me pateé el zoco con Rosa tres veces, buscando la dichosa prenda.

En Egipto, en cualquier zoco o tienda, si preguntas por algo y el dependiente o dueño no lo tiene, te dice "Espera" y se va a la tienda que lo tiene (a veces, cerca, a veces, lejos), te lo trae y le sube el precio (a veces, un 50%, a veces, un 300%). En este caso, todos nos decían lo mismo "No lo vas a encontrar. Viene de Sudán"

Pues lo cierto es que, por lo que fuera, me encapriché de la prenda esa ("Kufeya").

Llegué a El Cairo y, un día como cualquier otro, hablando con uno de la oficina, de un pueblo al sur de Aswan, es decir, Nubio, le comenté esto, y, para mi sorpresa, supo a lo que me refería y sabía donde comprarlo.
Le describí varias veces (con dibujos y todo): de algodón blanco, rectangular largo, con diseños bordados en azul en los extremos. Me decía que sí, que era ese.

Varias semanas después lo tengo aquí, conmigo.
Es de polyester, rectangular largo, con diseños negros estampados. Made in Pakistán.

Ya que me lo trajo, le di mil gracias, se lo pagué y me ahorré los comentarios.

Esto no es para que penséis que soy un frenético o racista o tonterías de esas (sé que sois más listo que eso). Esto lo cuento porque mucha gente, cuando me llama desde fuera o me contacta desde "otros mundos" (países) se cree que aquí las cosas se hacen de la misma forma que en esos países, que los tiempos son los mismos y que todo tiene que salir como uno describe.
No señor. Y menos mal que la globalización no ha logrado eso.
Y no, no todo se soluciona poniéndose "torero" soltando tres burradas ni amenazando a la gente con que no se les va a comprar.

Nadie me ha hecho nunca la pregunta "¿Cómo se hace esto en Egipto para tener éxito (en algún negocio/operación)?"
Yo no tengo la panacea, pero me atrevo a decir que alguna buena idea puedo tener.

No todo es igual en todas partes. Igual que no en todos sitios hay McDonald's.

martes, 12 de julio de 2011

Los tiempos cairotas


Hola, grumetes.
Esta aventura diaria, en la que te pasa algo siempre, casi sin excepción, llega a ser desesperante.
Algunas cuestiones se pueden dilatar. Pero cuando toca la fibra, toca de verdad.

Llevo tres semanas intentando saber el veredicto de mis vacaciones. Tres. No exagero. Todo son "si Dios quiere", "tranquilo", "relájate, todo saldrá bien". Al final, llevaban razón, pero, como no, con prisas.

Tengo que reconocer que, incluso tiempo después, me saca un poco de quicio la parsimonia; el estar detrás de todo para que las cosas funcionen. Pero así es la vida, y la acepto con alegría. Aunque me desespere. Estoy convencido de que tiene su lado positivo y no puedo negar disfrutar cuando son ellos los que tienen prisa y yo soy el freno.

Pues con todo, como decía, resulta que llevaban razón. Vacaciones al canto, como estaba planeado. Y ahora, todo de ultima hora: avión, tren, maleta, compras... Mejor así que no tener nada, la verdad.


A todo esto, antes de que se me olvide: Tahrir está hirviendo otra vez. Por favor, intentad leer poca "prensa" (ABC, El Pais, El Mundo...) y leed algo que os informe de verdad.
Sinceramente, desde mi prisma, me parece un poco cansino. De nuevo interviene el tiempo. Con lo que son aquí de "mañana, si Dios -Allah- quiere" y ahora resulta que quieren cambiar todo de la noche a la mañana.
Modificar una Constitución en dos meses. ¡Qué locura!

Basura hay menos, eso sí. Y entiendo que en el fondo viene bien para que no decaiga el espíritu revolucionario (todavía no me creo que esto sea una revolución, pero ese es otro tema) y que la gente abogue por un cambio... aunque después los manipulen mediáticamente como a borregos, igual que en España y en medio mundo.

Aprovecho para decirle a Chío, si lee esto, que podía haberse buscado otra época para la boda, con el calor que hace :P -queda como dato-

Es cierto que las cosas que te pasan, a veces te ayudan a reflexionar sobre cosas en las que no habías caído, como el hecho de que ahora que vivo fuera, estable, todas mis vacaciones serán a España. O no. Cada vez que voy se vuelve a resetear el marcador. También me pregunto si vendría alguien a verme (padres y hermano excluidos, por supuesto). No es que me sienta solo, ni mucho menos. Es una curiosidad, nada más.

De momento, noto que cada día se hace más complicado no dejarse llevar por los ritmos aquí. Es como ir contra corriente. Es independiente a los valores de cada uno (que están más afianzados), pero es un aspecto a tener en cuenta.

¿Me estaré "egipciando"?

PS: menudo Ramadán se avecina este año.